Las vacaciones
Hace algunos meses que no tenía tiempo de compartir con ustedes queridísimos y odiados lectores, así que sólo procederé a ponerlos un poco al día de mi vida.
Con el afán de convertir este blog en algo un poco más universal me he decidido a relatarles un poco de mis vacaciones. Como antecedente diré que fueron mis primeras vacaciones en un periodo de 2 años, en los cuales trabaje al menos unos 20 fines de semana completos.
El primer día andaba como rata en ácido, no me hallaba en ninguna posición, así que recurrí al desayuno de campeones: seis tacos de carnitas (dos de maciza con cuero, dos de nana con costilla, uno de nana con cuero y el último de panza con chamorro) y una coca. Después del magro desayuno me senté a jugar God of War II y descubrí que matar es para niños; matar con extremo sadismo es lo mío. Como era lógico en menos de 20 minutos me dio el golpe de grasa directito a la mema y sufrí de un tremendo ataque de migraña –que por supuesto no logro apartarme del juego–.
Una historia similar se presentó al siguiente día, sólo que esta vez fue protagonizada por una quesadilla de chicharrón con queso y una gordita de unos 18 centímetros de diámetro. Dolor de cabeza + unas cuantas horas de God of War II.
Al tercer día dije: ¡ni madres que!, así que no desayuné y me fui directo al videojuego, no sin antes ver por nonagésimo octava vez la bonita historia de la vida real conocida como El Club de la Pelea.
Dolor de cabeza + unas cuantas horas de God of War II y ganas de agarrarlos (a ustedes) a putazos.
Por fin llegó el cuarto día y dije: pos vamos a pintar, pero con mis múltiples obsesiones terminé escarapelando media casa y resanando como maestro, ahora ya sin dolor de cabeza me avente los siguientes cuatro días entre pintar, remodelar, cambiar de lugar muebles, redecorar y ajustar fallas menores en los enseres domésticos
Sólo pude descansar a pierna suelta hasta el último día de mis vacaciones, que en realidad ni siquiera era de mis vacaciones puesto que fue un día feriado.
En dicho periodo vacacional logré entender muchas cosas, entre ellas que el estrés es buena onda hasta que te pasa la factura en forma de sobrepeso y presión arterial alta, las vacaciones hacen que me duela la cabeza y que la culpa nunca será del cerdo.
he aquí un par de fotos que ilustran mis vacaciones:
En esta se logra percibir a la perfección la intentona por iniciar la labor de pintura con botes, yeso y brochas al fondo. Pero aún se nota la manía obsesiva de no dejar el trabajo completamente, gracias a la gorrita de GM Parts y la playerita de Autos Moda y Rock and Roll.

Fue todo un gusto compartir con ustedes…
Etiquetas: Yo y mi miserable existencia